¡Todos a bordo!

Liam Neeson viene con fuerza en un filme que no deja indiferente a nadie. No solo es el actor el que atrae al espectador por sus grandes papeles en películas como Venganza Sin identidad, sino que es la propia trama la que consigue que Non-Stop (sin escalas) sea una buena opción.

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Bill Marks (Liam Neeson) trabaja como agente de seguridad en una compañía de aviones. En uno de sus viajes recibe varios mensajes en su móvil, en los que se amenaza con matar a un pasajero cada veinte minutos si no se transfiere una gran cantidad de dinero a una cuenta.

El actor vuelve a sorprender al espectador con una brillante interpretación a pesar de los diálogos poco trabajados. La intriga y el suspense consiguen mantener la atención durante toda la película. El guión cuenta con grandes dosis de acción e intenta mostrar un “nada es lo que parece”, logrando dejar muchas preguntas y sospechas en el aire hasta el final.

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Escena de la película en la que Bill Marks interroga a los pasajeros

Sin duda, el entretenimiento es lo que la define. El constante movimiento y el misterio en el protagonista conquistan al espectador y desvían su atención en todo momento a la gran pantalla.

Quizás no cuenta con grandes guiones pero se sostiene gracias a la buena interpretación y a la incertidumbre que crea en cada escena, consiguiendo que todos vayan a bordo.

Coches, coches y más coches

Hoy voy a intentar comentar la película basada en el videojuego “Need for Speed” y que, con poca originalidad, recibe el mismo nombre. ¿Y por qué digo que voy a intentarlo? Porque sinceramente no tiene mucho de qué hablar. Es un filme que tiene como objetivo mostrar los coches más caros del mundo y los más rápidos, eso sí, siempre en carreras callejeras.

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La película cuenta la historia de Tobey Marshall (Aaron Paul), un chico amante de los coches y las carreras clandestinas que pierde a su padre y se hace cargo de un taller. Un amigo muere en una competición debido a uno de los pilotos y el protagonista es mandado a prisión. Cuando queda en libertad, decide vengarse participando en uno de los torneos más famosos de los Estados Unidos.

Debo añadir que aunque empezó siendo aburrida, poco a poco fue mejorando a lo largo de la película. La interpretación es decepcionante: los diálogos son pobres de contenidos y los actores parecen estar forzados a la hora de decir sus frases. No entiendo las caras del protagonista, no me quedaba claro cuándo estaba triste, enfadado o contento. Tampoco sé por qué le pusieron esa voz… una voz que se queda en simples susurros y que le hace perder toda la credibilidad.

“Coches, coches y más coches” hubiese sido el título idóneo, teniendo en cuenta que parecen ellos los protagonistas, dejando a los personajes en un segundo plano. Es sorprendente que intenten reflejar un videojuego en el que las partidas duran unos minutos en un filme que se enrolla más de dos horas y que se desarrolla de una forma muy lenta, ¿qué ironía verdad?

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 Escena de la película en la que compiten en una carrera

Aparecen personajes sin ningún sentido, algunos relacionados con historias que se quedan contadas a mitad y que no aportan nada. Aunque debo reconocer que no todo es malo. Cuenta con escenas que a simple vista parecen muy reales y que le añaden a la película algo de brillo y encanto. Eso sí, se queda muy atrás de la clásica saga “A todo gas”, que consigue ganarse al espectador de principio a fin, añadiendo más velocidad, mejores actores y más trama.

Una película que, sin duda, es para los aficionados a los coches y a los videojuegos, a los únicos que recomendaría ir al cine a verla.

Imitando a los superhéroes

El Capitán América vuelve a los cines, eso sí, con la misma simple dinámica que mostró en la primera y en la posterior producción ‘Los vengadores’, que también siguen un recorrido algo pobre y, si se me permite apuntar, aburrido.

Ahora estamos siendo invadidos por los nuevos superhéroes: Thor, Capitán América, Hulk, Iron Man… Y yo me pregunto, ¿dónde quedaron los de toda la vida? ¿Qué tienen estos que no tengan Spider Man, Batman, Superman…? En fin, todos esos personajes que me han visto crecer y que siempre he admirado como espectadora. ¡OJO! que no digo que los nuevos no sean buenos, pero creo que es un intento, fallido por supuesto, de imitar a los originales (refiriéndome a sus apariciones en la gran pantalla y no a los cómics).

Es curioso que gusten tanto este tipo de películas, teniendo en cuenta que todas van de lo mismo: un superhéroe con megapoderes que tiene como principal misión salvar el planeta y, en algunos casos, a una princesa, princesa que se ha convertido en el macho alfa, aquella que no necesita ayuda y que es capaz de matar a 20 asesinos de una vez, incluso de socorrer al propio protagonista.

Pues bien, después de haberme desviado del tema, debo añadir que ‘Capitán América, soldado de invierno’ es una simple producción con diálogos pobres y contenidos sencillos sin grandes aportaciones al espectador. Eso sí, los efectos especiales tan llamativos que suelen aparecer en este tipo de películas están presentes durante las dos horas.

Un aspecto que también me ha llamado la atención es que intenten crear un feeling, totalmente imaginario ante los ojos del espectador, entre Scarlett Johansson y Chris Evans. Si no lo hay, pues no lo hay y punto, no hay que forzar la situación.

He oído hablar del poco talento del protagonista en este filme. No creo que sea necesariamente eso, sino que simplemente sigue un guión e interpreta de la manera que le exigen los directores al igual que el resto de reparto. Sí, están flojos en interpretación, pero no creo que sea cuestión de echarle la culpa a ellos.

En definitiva, es una película que llama la atención como la mayoría de acción norteamericanas. Yo soy la primera en ir a verlas, pero considero que no tienen nada por lo que ser envidiadas y que van dirigidas a un público más bien simple y que no le requiere un gran esfuerzo de pensamiento. Cuenta con el típico final incluso, ¿lo conseguirá o no lo conseguirá? Cuando todos sabemos realmente la respuesta.

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Española pero buena

8 apellidos vascos

’8 apellidos vascos’, una película que ha arrasado en las taquillas españolas y que ha sabido ganarse a los espectadores a través del humor y el arte andaluz. Sí, ya sé que no estamos acostumbrados al buen cine en nuestro país, y que solemos apostar más por nuestras series. Pero puede que haya llegado el momento de cambiar y de empezar a valorar lo que tenemos.

Rafa, un sevillano amante del Betis y de la gomina, conoce a Amaia, una chica vasca que visita Andalucía y que reconoce no soportar a sus habitantes. El protagonista se enamora de ella y viaja al norte para pedirle una oportunidad, enfrentándose a una falsa boda y al aprobado de su futuro suegro.

Estamos ante una película, que muy lejos de incluir los típicos efectos que nos vuelven locos en las norteamericanas, va de la mano de la gracia andaluza con Dani Rovira, un humorista que consigue llegar al corazón del espectador, y del fuerte y serio carácter de los vascos con Clara Lago. Ambos actores se unen para crear una comedia que engancha de principio a fin, y lo más importante, que hace reír a un público que ha dejado de apostar por el cine español.

A pesar de sus críticas constantes a los andaluces y a los vascos, consigue crear diálogos brillantes que dejan a un lado la polémica, y que permite reírse de uno mismo, sin hacer caso a los estereotipos.

Hay gente que no está de acuerdo con la interpretación de los papeles asignados y que consideran que no se está imitando de manera correcta a los vascos. Ahora bien, yo soy andaluza y creo que también pueden exagerar a la hora de plasmarlo en la pantalla, o simplemente que no todo el mundo es igual al personaje que interpreta Rovira o al de Lago, pero ¿en eso consiste este tipo de películas humorísticas no? De pasarlo bien y tomarlo como simples bromas irónicas.

Debo admitir que soy de las típicas que no se fían de ir al cine a ver una película española, y que siempre prefiero las norteamericanas de terror o acción. Me costó decidirme si verla o no, y la verdad es que ha merecido la pena.