Los festivales musicales recorren España

No sabemos cómo terminará el año pero sí cómo ha empezado. Arranca mayo y con él la temporada de los festivales más importantes del país. Si no hace tanto nos conformábamos con pocos eventos, algunos de ellos horriblemente organizados, parece que la cultura del festival de música en nuestro país trae cada año nuevas fechas de calidad entre las que elegir. Después de años de éxitos, nos empezamos a creer que España es un país de festivales.  Y es que si algo ha proliferado durante el último lustro en nuestro país han sido los eventos musicales.

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FOTO: Arenal Sound

Acudir a estos eventos se ha convertido ya en uno de los planes vacacionales de muchos jóvenes. Miles de turistas se mueven por el territorio buscando, además de sol, playa y cerveza, los mejores carteles. La fórmula no tiene demasiados secretos: ofrecer buenos carteles, buenos servicios y un precio asequible para el público. Parece que se consigue. Según el portal de Entradas a tu Alcance, más de 2,5 millones de personas acudieron el pasado año a los 449 festivales celebrados en España, lo que se traduce en un impacto económico de 500 millones de euros. Cifra que habla por sí sola sobre la solvencia superficial de estos eventos, pero que esconde la realidad de los centenares de festivales pequeños que hay en el territorio y que luchan, con la bofetada del aumento del IVA cultural, para ser sostenibles y mantener la afluencia de público.

Si bien durante muchos años los festivales del país no eran más que fotocopias, ahora mismo un festival indie en España no dista demasiado del formato; un evento que sucede entre uno o cuatro días y en el que actúan Izal  y León Benavente. Parece que vienen de serie. Más de una veintena de carteles incluyen, entre el resto de artistas, ambos nombres o, en su defecto, uno de ellos. Ahora bien, contando con esta premisa –y omitiéndola –, los organizadores de cada uno de ellos buscan, a toda costa, parecer diferentes.

Tanto es el intento de distinción que pretenden conseguir que, en su propósito de ser originales,  acaban terminando con la cordura. Un ejemplo: Raphael como cabeza de cartel del Sonorama. Dejando a un lado la controversia que ha creado esta noticia entre los asiduos de los festivales,  los promotores del Sonorama Ribera han querido sobresalir del resto haciendo que disfrutes de tu gran noche con el cantante jienense. Y no les ha salido mal. Lejos de ser el único evento en recurrir a cantantes o grupos musicales de espíritu ochentero, festivales como el SOS 4.8 o el Ojeando se unen a la idea. Fangoria se sitúa como cabeza de cartel de ambos festivales, aprovechado el estreno del último disco del dúo de pop electrónico liderado por Alaska, Policromía.

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FOTO: Arenal Sound

“Lo de los festivales es como la burbuja inmobiliaria”. Con esta frase, pronunciada allá por 2008, el promotor de conciertos Gay Mercader daba por iniciado el estallido de la burbuja musical. 2008 supuso un punto de inflexión. La gente demandaba (y demanda) música, activación cultural. Y, desde entonces, se le está dando. Pero crear, y sostener, un festival estable en España no es tarea fácil. Por cada nuevo festival que surge, hay otro que desaparece. Aparece 101 Sun Festival por Sonisphere, Contempopránea Badajoz por Summercase o Vida llenando el vacío que dejó Faraday.

Las propuestas que se brindan son infinitas y es prácticamente imposible no concordar con ninguna. Dejando ya a un lado el estilo musical, las ofertas de los festivales españoles son tan originales como divertidas y recomendadas. Desde conciertos en los que, tanto artistas como público deben ir disfrazados, pasando por festivales eclécticos de bandas emergentes y terminando por  festivales para menos de un centenar de personas. En definitiva, la magia del directo.

 

Laura Martín ¦ @LauuuM

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Laura Martín