El caballo ganador

Comienza aquí la aventura de Cantera SUR y con esto de los cambios de horarios, la Semana Santa, las vacaciones y demás, aún no he pensado muy bien sobre qué hablar. Está claro que sobre cine, el nombre del blog es una gran pista, pero qué tipo de cine ¿acción?, ¿estadounidense?, ¿animación?, … hay muchas posibilidades y dentro de cada una de ellas infinitas opciones, tantas que aún no sé por cual decidirme, algo similar me pasa con mis expectativas sobre mi futuro profesional una vez terminada la carrera: me dedicaré a algo relacionado con el séptimo arte, pero aún no he decidido sobre qué área concreta. Pero este no es el sitio para hablar sobre mí.

Puesto que hay que escoger un tema concreto me he puesto a pensar y he recordado una noticia que leí hace unos días. Al parecer, Paramount estaba comenzando los preparativos para hacer una serie de El show de Truman (Peter Weir, 1998), aquella mítica cinta protagonizada por Jim Carrey en un registro totalmente diferente al que después le daría la fama.

Por supuesto esta no es la primera película, ni la última, que pasa de la gran a la pequeña pantalla. Si hiciéramos una lista podríamos incluir nombres como Abierto hasta el amanecer (Robert Rodríguez, 1996), Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999) o Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002).

A esto habría que sumar todas esas películas que en los últimos años están siendo objeto de remakes o secuelas/precuelas. El caso más reciente sin duda ha sido el de Los Goonies (Richard Donner, 1985), cuyo director hacía público unos días atrás que estaba preparando una segunda parte.

Al igual que lo que ocurre con las series, hay muchas más películas que están sufriendo esta tendencia a reiniciar la historia o continuarla, títulos como Carrie (Brian de Palma, 1976), Robocop (Paul Verhoeven, 1987) o Posesión Infernal (Sam Raimi, 1983), volverán o han vuelto a las salas de cine, en muchas ocasiones sin ninguna relación la original.

Creo que fue en un informativo de Televisión Española donde escuché que esto se debe a la nostalgia de los productores, directores y demás personajes de Hollywood (obviamente no son palabras textuales) hacia la década de los años 80. Sin embargo, me inclino a pensar que se trata más de una falta de originalidad y de valentía a apostar por nuevas fórmulas.

Mucho se critica a los fans de sagas como Crepúsculo, Harry Potter, … pero estos no tienden nada que envidiar a los de cintas como, por ejemplo, Star Wars. Hace casi una década que se estrenó La venganza de los Sith (George Lucas, 2005), la última película de la saga, pero desde ese momento hasta el día de hoy, han surgido multitud de series de televisión, videojuegos,… que han sido devorados por los miles de seguidores de las aventuras de los jedis. Precisamente son esos seguidores, los que busca convertir en dinero Disney con la nueva trilogía de La guerra de las galaxias que prepara tras comprar Lucasfilm.

Hollywood no tiene nostalgia del cine de los 80, sino de su público, esa gente que más de treinta años después sigue siendo fan incondicional de tal o cual película y que irá sin dudarlo al cine para volver a ver a sus personajes favoritos. En resumen, las majors saben que apostar por determinadas películas puede suponer un éxito o un fracaso, y teniendo en cuenta los gustos cinéfilos actuales, la segunda opción, por lo que en lugar de gastar millones de dólares que pueden perder, prefieren ir a lo seguro y apostarlos al caballo ganador, ese que siempre llega el primero y que volverá a hacerlo, ese que tiene multitud de hinchas dispuestos a gastarse dinero en él para verlo, sin importar que esté viejo o que haya otros corceles más jóvenes, fuertes y hermosos, debido tal vez a que no reciben el mismo trato por parte del hipódromo y pasan desapercibidos para la gran mayoría.

Esta es mi opinión, por supuesto no trato de convencer a nadie ni que ninguna persona deje de ver su película favorita. Solo dejo constancia de mi disgusto ante esta nueva tendencia en el séptimo arte y, si de paso, logro crear conciencia, mejor que mejor.