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Adiós maestro

Hoy se estrena El viento se levanta (Kaze tachinu), la última película de Hayao Miyazaki que supone su retirada del mundo de la animación, según confirmó él mismo en el Festival de Venecia. El maestro cuelga los lápices pero dejando un legado artístico que ha traspasado fronteras, ha encandilado a pequeños y mayores y, lo más importante, nos ha mostrado historias increíbles que nos han hecho soñar y disfrutar en cada una de sus películas.

La lista de obras firmadas por Miyazaki es larguísima, y lo es aún más si contamos todos sus trabajos para televisión. El castillo ambulante (2004), El viaje de Chihiro (2001), La princesa Monoke (1997),… son solo algunos de los nombres que podemos encontrar en esa lista, todas ellos unidos por unas características comunes: la belleza y el cariño.

Fotograma de 'Mi vecino Totoro' (1988). Fuente: FilmAffinity

Fotograma de ‘Mi vecino Totoro’ (1988). Fuente: FilmAffinity

Belleza por que solo es necesario ver los primeros minutos de cualquiera de sus películas para darse cuenta de la riqueza de detalles y la hermosura con la que se recrean los paisajes, casi más auténticos que los reales; y cariño no solo por lo que cualquiera debería sentir al ver la obra de Miyazaki, sino por el mimo y delicadeza con la que el director trata cada una de sus películas. Ambas características han hecho que el cine de Hayao Miyazaki haya sido capaz de hacer frente, incluso sombra, a los gigantes de la animación occidental.

Otra de las características de la mayoría de cintas de este autor, presente en El viento se levanta, es el vuelo. Desde los dragones de El viaje de Chihiro hasta Porco Rosso (1992), pasando por Nicky, la aprendiz de bruja (1989) han sido muchos los personajes que han dejado la tierra firme y se han lanzado en busca de algo más elevado, en el sentido más metafórico, en el de alcanzar lo que tanto hemos perseguido,

La nueva película de Miyazaki se centra precisamente en eso, en conseguir cumplir los sueños. Concretamente en los de Jiro Horikoshi, un apasionado de los aviones que siempre quiso construir el suyo propio, algo que finalmente se hizo realidad con los caza Zero, que el ejército japonés utilizó durante la Segunda Guerra Mundial para bombardear Pearl Harbour.

Aquí donde esta película se desmarca dentro de la producción del director. Las criaturas fantásticas que pueblan otras películas como Ponyo en el acantilado (2008) desaparecen para dejar paso a unos personajes humanos. Unos personajes que también están inspirados por primera vez en hechos reales.

Fotograma de 'El viento se levanta'. Fuente: FilmAffinity

Fotograma de ‘El viento se levanta’. Fuente: FilmAffinity

Después de alzar el vuelo en busca de su sueño, la animación, Miyazaki decide tomar tierra para perseguir otros sueños alejados de los dibujos y el cine. Pero antes, nos deja una nueva película que ha ganado varios premios internacionales y que nos anima, al igual que ya hizo su director, a seguir nuestros sueños, a vivir.

Como dijo Paul Valéry, y varios de los personajes de El viento se levanta y que a la vez resume la esencia de la cinta, Le vent se lève, it fault tenter de vivre (Se levanta el viento, es necesario tratar de vivir).