buenasnoches

El cuarto poder en el séptimo arte

Hoy, tres de mayo, se celebra el Día Internacional de la Libertad de Prensa, una de esas fechas que solo importan a aquellos que tienen cierta relación con él. Así pues, hoy es un día importante para todos los trabajadores de los medios de comunicación, y por ese motivo las cadenas de televisión, emisoras de radio o cabeceras de periódicos dedican parte de su tiempo o espacio al tema y a la alabanza de la libertad de expresión (aunque después se dejen llevar por ideales políticos a la hora de redactar cualquier información).

Hoy los blogs y demás medios se llenarán de artículos y reflexiones sobre la libertad de prensa en España, sin embargo yo prefiero llevarme este tema a mi terreno y, aprovechando que los periodistas son los protagonistas, he pensado elaborar una pequeña lista con algunas películas que tienen al cuarto poder como núcleo.

Obviamente, el primer nombre debe ser Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), considerada por muchos como la mejor película de la historia, logrando ser nominada a nueve Oscar, pero desafortunadamente solo se llevó el de Mejor guion original, aunque también consiguió el reconocimiento a Mejor película por el Círculo de críticos de Nueva York y la National Board of Review; además de varias referencias en Los Simpsons, algo que no todas las películas pueden conseguir.

Welles se hizo famoso en 1938 cuando causó el pánico en varias ciudades de Estados Unidos con su locución radiofónica de La guerra de los mundos, provocando que miles de estadounidenses entraran en pánico al pensar que realmente estaban siendo atacados por extraterrestres. Este éxito, le valió un contrato con la extinta RKO por dos películas, la ya mencionada y El cuarto mandamiento (1942).

Charles Foster Kane está inspirado en el periodista real William Ramdolph Hearst, famoso por su frase “usted facilite las ilustraciones que yo pondré la guerra”. Son varias las similitudes entre persona y personaje: el Inquirer de Kane equivaldría al Examiner de Hearst; Xanadú, la majestuosa casa del hombre interpretado por Welles, es muy similar a la mansión San Simeón del magnate de la prensa; el romance entre Kane y Susan Alexander, tiene su paralelismo en el que vivieron Hearst y Marion Davis.

Pero Ciudadano Kane no se hizo famosa por su historia,  sino por cómo se contó. Orson Welles cogió los recursos técnicos y estilísticos de la época para crear una obra de arte muy superior a lo que se realizaba entonces, incluso ahora, más de medio siglo después, sigue siendo superior a muchas producciones.

'Ciudadano Kane'. Fuente: orsonwelles.co.uk

‘Ciudadano Kane’. Fuente: orsonwelles.co.uk

Otra de las grandes películas sobre periodismo es Buenas noches y buena suerte (George Clooney, 2005), que también se basa en la historia real de un periodista, Edward R. Murrow, que se enfrentó a Joseph McCarthy durante la famosa ‘caza de brujas’ de la Guerra Fría.

David Strathairn da vida al famoso presentador de la CBS que, desde su programa See it now plantó cara al senador y su intento de descubrir a todos los comunistas que residían en los Estados Unidos. Sin duda, un gran ejemplo de objetividad, independencia y sobre todo libertad de expresión que supusieron el final de McCarthy y le valieron a Murrow un puesto como jefe de la Agencia de Información de Estados Unidos. 

Para seguir hablando de periodistas que derrocan políticos, podríamos mencionar a Bob Woodward y Carl Bernstein, quienes en la década de los 70 protagonizaron el famoso ‘caso Watergate‘ que supuso la dimisión del presidente Nixon y se convirtió rápidamente en uno de los grandes pilares del periodismo de investigación.

Su libro, Todos los hombres del presidente, dio lugar a una película homónima dirigida por Alan Pakula y con Robert Reford y Dustin Hoffman en el papel de los periodistas del Washington Post.

En el libro y en la película, los protagonistas cuentan cómo investigaron lo que en principio era un asalto a las oficinas del partido demócrata, hasta llegar a demostrar que Nixon, presidente republicano, era responsable del mismo, lo que suponía un intento de espionaje político. Woodward y Bernstein llevaron a cabo unas prácticas periodísticas consistentes en la ocultación de fuentes (especialmente el famoso Gargante Profunda), contactos secretos con fuentes republicanas o la búsqueda de documentos probatorios de sus hipótesis, en definitiva un duro trabajo, pero necesario para que el periodismo sea el cuarto poder y el controlador de los otros tres.

Fotograma de 'Todos los hombres del presidente'. Fuente: cine365

Fotograma de ‘Todos los hombres del presidente’. Fuente: cine365

Otro de los grandes libros periodísticos pasados a la gran pantalla sería A sangre fría de Truman Capote, que inauguró lo que se conoce como ‘novela de no ficción’. Aunque a primera vista no lo parezca, la obra es un reportaje sobre el asesinato de familia Clutter en el Kansas de finales de los 50. Capote se entrevistó con los asesinos y varios vecinos del pueblo para tratar de recabar la mayor cantidad posible de información y el resultado fue la unión perfecta entre literatura y periodismo.

En 1967, un año después de la publicación del libro, Richard Brooks dirigió y escribió la adaptación de la novela, con Scott Wilson y Robert Blake como los asesinos y protagonistas de la historia. La cinta es bastante fiel al libro, siguiendo el orden cronológico de este e incluso contando con dos personajes reales, Sadie Truitt y su hija Mirtle Clare, responsables de la estafeta de correos.

Cambiemos ahora radicalmente de registro y vayamos a la prensa sensacionalista con El gran carnaval (Billy Wilder, 1951). Esta película, basada en hechos reales, nos pone en la piel de Charles Tatum (Kirk Douglas), un periodista recién despedido que encuentra trabajo en un pequeño periódico de Alburquerque. Su gran oportunidad, llegará cuando tenga que escribir un reportaje sobre un indio que ha quedado atrapado en una mina.

Con la intención de que su nombre sea más conocido, Tatum hará todo lo posible para que el hombre no salga de la mina, y así seguir escribiendo sobre él. Para ello convencerá incluso al sheriff local para que dilate lo máximo posible el rescate, pues este también sueña con que este caso sirva para aumentar su popularidad.

Imagen promocional de 'El gran carnaval'. Fuente: FilmAffinity

Imagen promocional de ‘El gran carnaval’. Fuente: FilmAffinity

Antes de sentarse en la silla de director, Wilder trabajó como cronista en Berlín. Esto explica que muchas de sus películas estén basadas en el periodismo, como es el caso de Primera plana (1974), adaptación al cine de la obra de teatro de Ben Hecht y Charles McArthur, que ya había sido llevada a la gran pantalla en 1940 con Luna nueva (Howard Hawks).

Volviendo a El gran carnaval, hay otras muchos títulos que sirven para mostrar a la prensa como lo que actualmente es, una manipuladora de la opinión pública. Para demostrar esto tomemos como ejemplo La cortina de humo (Barry Levinson, 1997).

Aquí vemos a un presidente de los Estados Unidos que es pillado manteniendo relaciones extramatrimoniales con una menor, algo que pone en peligro su reelección, por lo que tendrá que recurrir a un productor de Hollywood (Robert de Niro) que simulará una guerra para que la gente olvide su escándalo sexual y, de paso, lo vean como un héroe cuando pare la guerra.

Los medios se nos presentan aquí como partícipes de esa “cortina de humo” pues o bien colaboran difundiendo la falsa guerra, o bien la toman como real, sin contrastar y apoyando inconscientemente la causa del presidente.

Para acabar podría mencionar otro de los grandes clásicos del cine en lo que se refiere a periodismo, El show de Truman (Peter Weir, 1998). Aunque es cierto que esta película no tiene relación con el periodismo como tal, sí que la tiene con uno de sus pilares básicos actuales, la televisión, y uno de los productores que más contribuyen a denigrar esta profesión, los reality show

Aún quedaban unos años para que Big Brother, el padre de nuestro Gran Hermano, viese la luz, aunque la idea había comenzado a gestarse, pero Weir ya vaticinó un futuro en el que la sociedad viviría pendiente, no de su vida, sino de lo que hacía otra persona, Truman en este caso. Sin duda una gran película y uno de los pocos papeles en los que Jim Carrey no recurre a sus innumerables muecas para interpretar su papel.

Estas son solo algunas de las películas que tienen al periodismo como verdadero protagonista. Esta profesión está llena de grandes hombres con grandes historias que merecen ser contadas, pero eso supondría demasiado tiempo. Así que, si de verdad te interesa el periodismo o el cine, o ambas, échale un vistazo a estos títulos o investiga y busca otros nuevos, hay muchos más por ahí que aquí no aparecen. Como dice el refrán “no están todas las que son, pero sí son todas las que están”.

Foto principal: Sensacine.com