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La piratería en el cine

Ya quedan pocos días, dos para ser exactos, para que acabe este experimento de CanteraSUR y había pensado en escribir algo interesante para despedirme. Tras muchas vueltas, recordé aquella noticia sobre Ocho apellidos vascos que había evitado la piratería durante casi dos meses, algo que fue celebrado como un auténtico éxito, especialmente por parte de la industria.

Y es que eso de grabar películas o descargarlas está muy mal visto, insisto, por la parte de la industria. ‘La piratería mata la cultura’, ‘si eres legal eres legal’, y otros tantos eslóganes son repetidos constantemente por parte de los relacionados con las grandes compañías del séptimo arte, con la intención que no pinchemos sobre enlaces de SeriesYonkis o similares.

El problema surge cuando la propia justicia da la razón a los ‘piratas’ y se la quita a los ‘buenos’. Significativo es el caso de Pablo Soto, denunciado por varias multinacionales como Universal o Sony por crear programas como ManolitoP2P o Piolet.

Estos software, y muchos más, se basan en el sistema Peer-to-peer o P2P, que consiste según palabras de Fernando Benítez, abogado especialista en Nuevas Tecnologías, en ‘una red que se caracteriza fundamentalmente por la inexistencia de clientes y servidores fijos, sino que nos encontramos con una serie de nodos (ordenadores) que puede comunicarse con otros nodos’, de esta forma, los archivos que descargamos con este tipo de programas, quizá Emule o Ares sean los más conocidos, no proceden de un servidor central, sino de los ordenadores de otros usuarios y, una vez descargados, nuestros archivos también serán compartidos para que sean accesibles para terceros.

La Audiencia Provincial de Madrid determinó que los programas de Soto no suponían un ataque a la propiedad intelectual ni un intento de acabar con las compañías demandantes. El desarrollador ganaba así un caso que servía una vez más para demostrar que la piratería no es tan mala como la pintan.

Fuente: guikblog.com

Fuente: guikblog.com

Afortunadamente, este no es el único caso en el que la justicia ha dado la razón a los supuestos infractores. Son muchos los ejemplos que existen para apoyar este tipo de páginas webs, la mayoría de los cuales se basan en la idea de que los creadores del software no son responsables del uso que se haga de él y que es imposible controlar todo el flujo de archivos que se mueve en este tipo de webs.

Ante esto, llegó la conclusión lógica: cambiar la legislación. Fue así como llegaron las archiconocidas Ley Sinde en España y SOPA (Stop Online Piracy Act) en Estados Unidos y que supuso el final de Megaupload y la detención de su máximo responsable, Kim Dotcom, quien saldría a los pocos meses y fundaría una nueva página web MEGA.

Durante el tiempo que pasó desde el final de Megaupload hasta el surgimiento de MEGA, aparecieron multitud de servicios que trataron de aprovechar el hueco que había dejado la web de Dotcom. Visto lo visto, parece que la ley SOPA no sirvió para los objetivos propuestos, sino todo lo contrario.

Imagen que aparecía al acceder a Megaupload tras su cierre. Fuente: propia.

Imagen que aparecía al acceder a Megaupload tras su cierre. Fuente: propia.

 En España la Ley Sinde, nombre que recibió por su creadora Ángeles González Sinde, aunque impulsada definitivamente por José Ignacio Wert, aún no se ha impuesto totalmente, al menos no en efectos prácticos, puesto que todavía no ha cerrado ninguna web de este tipo. De hecho, recientemente se denegó el cierre de Goear.com, una web que vendría a ser un YouTube español pero exclusivamente de audio.

Goear accedió a eliminar cierta cantidad de sus archivos para intentar evitar su cierre, sin embargo cuando una pequeña parte de estos fue resubida, la Comisión Sinde-Wert ordenó su cierre inmediato. Finalmente, se decidió que este cierre no era legal y se canceló, por lo que Goear pudo seguir su actividad.

El problema en España es más grave si entendemos que los encargados de decidir qué web debe ser cerrada es la mencionada Comisión, lo que impide mucho la correcta labor de los jueces y, por tanto, recorta los derechos de los acusados. Teniendo en cuenta también que es ilógico que sea una de las partes implicadas la que decida y no una entidad, supuestamente, independiente.

Lo más parecido a cerrar una web por parte de esta ley fue SeriesYonkis. En marzo de 2014, la página eliminó todos los enlaces que albergaba, tanto en cine como en series, sin ninguna explicación, lo que provocó un revuelo en las redes sociales, ante la desaparición inesperada de una de las páginas más populares de España.

Aún no se conocen muy bien los detalles que llevaron a Burn Media SL, la empresa propietaria, a realizar tal acto, sin embargo todo apunta a que se trató, al igual que Goear, de calmar a los abogados que desde hace tiempo tratan de acabar con esta web, de hecho, desde 2008 existe un caso contra ella que todavía sigue abierto en los juzgados de Murcia.

Así las cosas, la piratería en España se debate entre una Comisión dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y con fuertes intereses con empresas del cine, que pide cerrar todas esas páginas con enlaces de descargas o streaming; y la justicia, formada por jueces conocedores de las leyes, que no ven un delito en el uso de este tipo de servicios.

Foto principal: libertaddigital.com