Un niño frente a los drones militares

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Imagen creada por los artistas. Fuente: notabugsplat.com

Un grupo de artistas ha instalado una gigantesca imagen con el rostro de un niño pakistaní en una de las zonas más bombardeadas del país. El motivo de esta acción es el concienciar a los operadores de los drones predator, utilizados por el ejército estadounidense, de que lo que eliminan son vidas humanas, no insectos.

La tecnología militar lleva desde hace 25 años mostrándonos sus UAV (“Unmanned Aerial Vehicle” o “Vehículo No Tripulado” en castellano), aunque su reciente auge los ha puesto en el punto de mira mundial. Los operadores que los manejan lo hacen desde la comodidad de unas oficinas, situadas en muchas ocasiones en la misma ciudad en la que residen. El piloto del UAV se sienta ante varios monitores que le permiten observar lo que el drone “ve”. Joystick en mano, como si de un videojuego se tratara, siguen las directrices estipuladas por sus superiores, vigilando o atacando los objetivos que les han encomendado. Tras su jornada de trabajo, “aparcan” sus UAV y continúan con la rutina diaria.

Pero atrás han dejado numerosas víctimas, que según testimonios de sus operadores lucen en las pantallas de forma similar a insectos aplastados. Es por esta razón que varios artistas de diferentes nacionalidades, entre los que se encuentra el francés JR, han decidido iniciar el proyecto www.notabugsplat.com, que en nuestro idioma se traduce por “no es un insecto aplastado”. Mediante él, se ha instalado la imagen de un niño que perdió a sus padres y hermanos en el ataque de un avión no tripulado, según ha comunicado la Fundación por los Derechos Fundamentales (FFR). El lugar elegido para establecer este enorme retrato ha sido la región de Khyber Pukhtoonkhwa en Pakistan, uno de los lugares más masacrados por los UAV. Además de esto, FFR ha iniciado un movimiento en varias redes sociales bajo el hashtag #NotABugSplat  con el fin de dar a conocer esta iniciativa de forma mundial.

La inmensa fotografía no solo busca poner rostro a los más de 200 niños asesinados (según informa la propia organización) y crear empatía en los pilotos, sino que pretende convertirse en una imagen permanente de la región, esperando ser capturada por los satélites y mostrada en los mapas en línea.